Trump quiere controlar el BID en medio de la profunda crisis económica de América Latina

Con la elección casi asegurada, el gobierno de Donald Trump rompió la tradición de dejar el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en manos de dirigentes latinoamericanos y, a partir de septiembre, controlará sin mediación el mayor organismo de crédito regional, en un momento de crisis económica en que sus préstamos serán clave.

Los préstamos del BID son una constante en los proyectos de desarrollo social y económico -con un foco especial en los sectores más vulnerables- y modernización de los Estados latinoamericanos y caribeños.

Se aprueban para financiar proyecto concretos, no suelen ser tan grandes como los del Banco Mundial ni conllevan condiciones fiscales o de asignación del gasto como los créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Además, se pagan a tasas muy bajas y, en general, se van refinanciando a largo plazo, sin generar un peso significativo a los países.

En el pasado y en el presente, el BID ha sido una vía de financiamiento externo para Argentina, aún en los momentos más difíciles.

Después de la crisis de 2001 y tras la declaración de default, el BID entregó varios préstamos hasta la reestructuración de la deuda en 2005, y el mes pasado, en plena tensión con los acreedores internacionales por la restructuración de la deuda externa argentina y con un nuevo posible default en el horizonte, el BID aprobó el mayor préstamo al país en la última década -1.800 millones de dólares- para fortalecer el sistema de salud y la respuesta social y económica frente a la pandemia de coronavirus.

«El BID no es el organismo multilateral de crédito más grande, pero es importante quién será su próximo presidente porque sus préstamos van directamente a asistir programas que lidian con las peores situaciones. Y con la actual crisis económica en la región, los Estados van a tener muy poca plata para estas situaciones», explicó a Télam el economista, investigador del Conicet y de la Universidad Nacional de Quilmes, Juan Santarcángelo.


El candidato

Esta semana, el gobierno de Estados Unidos sorprendió y nominó a un candidato propio para presidir el BID, elección que se postergó para la primera quincena de septiembre, en Barranquilla, Colombia.

El Departamento del Tesoro nominó a Mauricio Claver-Carone, el actual asesor de seguridad para la región de Trump y un férreo opositor de los gobiernos de Cuba y Venezuela.

Desde que el BID se fundó en 1959, la tradición no escrita era que el presidente debía ser elegido entre los candidatos presentados por los 26 países latinoamericanos, que son los únicos posibles beneficiarios de los préstamos.

La elección se dirime en una votación de la Asamblea de Gobernadores, el máximo órgano deliberativo de la institución, en la que Estados Unidos concentra un 30% del poder de voto, los 26 países latinoamericanos apenas un poco más del 50% y Canadá, 16 países europeos, algunas de las principales potencias asiáticas e Israel, casi un 20%.